Ficha Técnica: Los Ecos de la Libertad y el Arte
Diseño de Itinerario: Manuel Saldaña, Técnico General en Turismo
Ruta Peatonal Casco Antiguo - Duración Total: 3 Horas [cite: 9] - Tiempo por parada: 4-5 minutos de alocución.
Parada 1: Monumento a Simón Bolívar
Expansión del Guión (4 min): La Plaza Simón Bolívar es el eje central de este recorrido[cite: 2]. Originalmente, este espacio no rendía homenaje al Libertador, sino que se llamaba Plaza de San Francisco, debido a la iglesia adyacente. El cambio radical ocurrió a principios del siglo XX, cuando Panamá decidió honrar el centenario del Congreso Anfictiónico de 1826[cite: 3].
El monumento que observamos en el centro fue creado por el célebre escultor español Mariano Benlliure. Anécdota curiosa: Benlliure jamás pisó Panamá para esculpir esta obra. La diseñó y fundió en bronce en Europa, basándose en descripciones y medidas enviadas por correspondencia. En lo alto, el cóndor andino no solo es un ave majestuosa, sino el símbolo absoluto de la soberanía de las naciones andinas que Bolívar ayudó a liberar[cite: 3]. Los frisos en la base cuentan la historia de las batallas y el esfuerzo diplomático, sirviendo como un libro de bronce abierto para los transeúntes.
Parada 2: Iglesia de San Francisco de Asís
Expansión del Guión (4 min): Frente a la plaza se alza la majestuosa torre campanario de la Iglesia de San Francisco de Asís[cite: 5]. Este lugar es un testimonio vivo de la resiliencia de la ciudad. El Casco Antiguo, construido tras la destrucción de Panamá la Vieja en 1671, sufrió varios incendios devastadores. Los conocidos como el "Fuego Grande" (1737) y el "Fuego Chico" (1756) destruyeron casi por completo las estructuras de madera originales de este templo[cite: 5].
Lo que vemos hoy es el resultado de una profunda remodelación finalizada en 1918 por el arquitecto Leonardo Villanueva Meyer. Anécdota curiosa: El exterior presenta un estilo arquitectónico muy distinto al interior. Mientras que por fuera parece una fortaleza colonial pesada de piedra, su interior alberga un altar mayor tallado en caoba y elementos neorrománicos de una delicadeza impresionante. Durante años, los monjes franciscanos utilizaban pasadizos internos (ahora sellados) para moverse entre el templo y el actual Palacio Bolívar sin salir a las calles empedradas.
Parada 3: Palacio y Salón Bolívar
Expansión del Guión (4 min): El Palacio Bolívar es una evolución arquitectónica fascinante. Originalmente funcionó como el convento franciscano de la ciudad[cite: 4]. Sin embargo, su importancia global radica en su interior: el Salón Bolívar. En este recinto, del 22 de junio al 15 de julio de 1826, se llevó a cabo el Congreso Anfictiónico[cite: 4].
Aquí se reunieron los delegados enviados por Simón Bolívar desde la Gran Colombia, México, Perú y Centroamérica, con la intención de crear una confederación de repúblicas hispanoamericanas[cite: 16]. Anécdota curiosa: Las actas originales de este congreso que reposan hoy en las vitrinas climatizadas [cite: 17] estuvieron perdidas en archivos extranjeros durante décadas antes de ser repatriadas a Panamá. Además, en este palacio se exhibe una réplica exacta de la espada de Simón Bolívar, incrustada con diamantes, cuyo original se encuentra en Caracas. El diseño de este patio central, con la rosa de los vientos en el piso, simboliza que Panamá es, geográficamente, el punto de encuentro del mundo.
Parada 4: El Teatro Nacional
Expansión del Guión (4 min): A escasos pasos nos encontramos con el Teatro Nacional, una joya neoclásica concebida a inicios de nuestra vida republicana[cite: 6]. Diseñado por el arquitecto italiano Genaro Ruggieri[cite: 18], este edificio fue construido sobre las ruinas de un antiguo cuartel militar de monjas de la concepción, transformando un espacio de clausura en el máximo epicentro cultural del país.
El interior es un espectáculo visual. La cúpula principal alberga la obra maestra del pintor panameño Roberto Lewis[cite: 18]. Anécdota curiosa: Lewis no pintó este enorme fresco subido a andamios en Panamá. Pintó la lona monumental en su estudio en París, Francia. La obra fue enrollada, enviada por barco cruzando el Atlántico, y al llegar a Panamá, encajó milimétricamente en la cúpula del teatro. A diferencia de los teatros europeos, Lewis adaptó la mitología: las musas y Apolo no están sobre cielos pálidos, sino sobre amaneceres tropicales y el mar cálido de Panamá [cite: 18], otorgando una identidad cultural propia y majestuosa[cite: 19].
Parada 5: Iglesia San Felipe Neri y Cierre
Expansión del Guión (4 min): Finalmente, llegamos a la Iglesia de San Felipe Neri. Se trata de una de las estructuras más antiguas y mejor restauradas del Casco[cite: 7]. Su historia es sumamente particular, ya que, durante gran parte del siglo XX, estuvo literalmente oculta a la vista del público general, rodeada por altos muros y absorbida por un colegio contiguo. Era un secreto a voces.
Anécdota curiosa: El diseño de la iglesia original de 1688 fue tan robusto que sobrevivió a los grandes incendios que consumieron el resto de la ciudad, pero su campanario fue utilizado como torre de vigilancia militar durante la época de separación de Colombia. La restauración de 2014 destapó frescos originales en sus paredes y reveló el trabajo de madreperla en sus altares. Hoy en día, su entrada no da a una plaza abierta, sino que hay que descubrirla a través de un portón lateral, manteniendo su aura de "templo escondido"[cite: 7].
Tras recorrer estos tres siglos de historia [cite: 20], nos dirigiremos a degustar una taza de café Geisha, una de las variedades más exclusivas del mundo cultivada en tierras altas panameñas[cite: 8], para cerrar nuestra experiencia sensorial.